martes, 28 de abril de 2015

DEFINICIÓN VI: ROLES DE GÉNERO

Esta semana volvemos a las definiciones: roles de género.

Los roles de género son un “papel”, un conjunto de normas y comportamientos que una sociedad asigna de manera automática y desde el nacimiento a las personas dependiendo de sus genitales y de su apariencia exterior.

En función del género que se nos asigna al nacer y de cómo nos vayamos desarrollando, la sociedad irá marcando cuales deben de ser nuestras expectativas en la vida, nuestras maneras de sentir, pensar y actuar, tanto en el ámbito público como en el privado, para que nuestra forma de estar en el mundo sea la “correcta”. En función de esto, cada una de las personas que nos observe esperará de nosotrxs un comportamiento y unas acciones determinadas.

El género es el primer criterio clasificatorio que se nos impone y que suele dividirnos en roles que corresponden a las mujeres y roles que corresponden a los hombres. Todo esto sin perjuicio de que más tarde, dependiendo de nuestra raza, orientación sexual, clase social, edad, religión…también se nos asignen una serie de roles sociales.

Los roles de género establecen creencias sobre lo que deben ser y hacer las mujeres y los hombres hasta convertirse en estereotipos que además de ser dañinos y estar profundamente arraigados, se ocupan de mantener todos y cada uno de los comportamientos machistas existentes.

Los roles femeninos están inscritos en lo maternal, en el ámbito domestico y privado, estando enfocados a las tareas de reproducción, crianza y sustento emocional. A menudo son menospreciados e invisibilizados ya que no es un trabajo visible públicamente ni productivo. Al contrario, los roles masculinos están inscritos en el ámbito público y se relacionan con las tareas de producción, mantenimiento y sustento económico.

Los hombres deben ser fuertes, protectores, valientes, autoritarios y lógicos, utilizan la razón para solucionar los conflictos que puedan encontrarse a lo largo de su vida, al contrario que las mujeres, que debemos ser pasivas, finas, delicadas y una de las creencias generalizadas sobre nosotras (aunque falsa) es que muy a menudo no pensamos y nos dejamos llevar por nuestros sentimientos. Esta última teoría o estereotipo se encuentra tan arraigado que a menudo tenemos que escucharla como justificación a que sean pocas las mujeres que se encuentren en puestos de responsabilidad.

Cada rol y cada estereotipo de género establece características positivas y negativas de tal manera que muchas veces nosotrxs mismxs refrenamos instintos, sentimientos y actitudes que nos gustaría adoptar para comportarnos, aunque sea de manera inconsciente, como la sociedad espera que lo hagamos y así sentirnos integradxs.

Los roles de género son por lo tanto construcciones sociales y culturales que históricamente se han ido asignando a mujeres y hombres de tal manera que terminan identificándose como características biológicas propias de cada persona sin serlo, actuando como límites y como barreras al libre y natural desarrollo de cada individuo.






lunes, 20 de abril de 2015

Recomendaciones I: Cartas desde mi cuarto propio y La mujer rota

¡Hola a todxs!

Hoy lunes os dejamos con dos lecturas recomendas que no podéis perderos.

Cartas desde mi cuarto propio

Erika Irusta, su autora, narra sus perspectivas desde sus reflexiones personales, sobre feminismo, amistad, masturbación, relaciones sexo afectivas, sororidad, contradicciones y menstruación entre otros temas. Ella es pedagoga especialista en educación menstrual y menciona en cada capítulo el ciclo menstrual en el que se encontraba cuando lo escribió. Su objetivo es que todas las mujeres puedan vivir su cuerpo y su ciclo menstrual desde el autoconocimiento y, por supuesto, desde el placer. La autora escribe desde la ironía, el humor y la sinceridad, y también lo hace en su blog “El camino de rubí” en el que publica con frecuencia. De hecho, este libro que os recomendamos surgió debido al éxito que tuvieron dos entradas del blog tituladas “Menstrual mola” y “Menstruar sigue molando”. Sin duda, la lectura de este libro ayuda a ver la menstruación de una manera más natural, y a asumir contradicciones y situaciones en las que las mujeres feministas nos vemos día a día.



La mujer rota
Esta obra evidencia y crítica como el patriarcado nos hace ser sumisas, devotas, dependendientes ante el amor. Desde pequeñas nos adoctrinan con la idea de que lo mejor que te puede pasar en la vida es encontrar a un hombre maravilloso y formar una familia. Este mensaje es consecuencia de que muchas nos sintamos desgraciadas y perdidas cuando esta idea fracasa, que es muchos casos es así, y esto conlleva un gran sufrimiento, pues somos presas de la dependencia y del amor romántico.

Se trata de un libro de Simone de Beauvoir compuesto por tres relatos: "La edad de la discreción", "Monólogo" y "La mujer rota". Los tres relatos son protagonizados por una mujer, y tienen en común que ésta se encuentra en un momento crítico en su vida, de desesperación, soledad, angustia, rabia, depresión, frustración y tristeza, debido a que llegan a una mediana edad, y su vida matrimonial y familiar se ha desmoronado. Son distintas historias y distintas situaciones, pero las tres evidencian las consecuencias de vivir a través de los demás, de dedicar nuestra vida a los otros, de no tener aspiraciones personales ni independencia. Es un libro escrito en la época en que el éxito o fracaso en la vida de una mujer se medía en los términos de éxito o fracaso de su pareja y que, a pesar del tiempo transcurrido, refleja muy bien la situación de muchas mujeres en la actualidad, que en muchos aspectos ha variado muy poco. En palabras de su autora, “La mujer rota es la víctima estupefacta de la vida que ella misma se eligió: una dependencia conyugal que la deja despojada de todo y de su ser mismo cuando el amor le es rehusado”. Las mujeres debemos y tenemos derecho a vivir nuestra propia vida, con independencia emocional, económica y sexual, y estamos en la obligación de ayudar a las hermanas que se sienten culpables, solas y desgraciadas, ante la ruptura de su familia heteronormativa ideal.


miércoles, 8 de abril de 2015

Manifiesto de apoyo Putas Indignadas

Desde Feminismo Unizar queremos denunciar el abuso de poder que el Estado empleó sobre el colectivo Putas Indignadas el pasado 19 de marzo, que entró ilegalmente en su lugar de trabajo y que posteriormente precintó. Este hecho no solo pone en evidencia, una vez más, el control que ejerce el Estado sobre todas nosotras, sino que además deja vulnerable a un colectivo ya de por sí estigmatizado.

Os dejamos el manifiesto de denuncia ante este hecho emitido por Putas Indignadas.

http://www.ellokal.org/carta-abierta-de-prostitutas-indignadas/#more-4882

Esta carta está dirigida a los diferentes grupos políticos municipales y a las personas que se han designado como candidatas para ser alcaldes de la Ciudad de Barcelona.
Tenemos a nuestro lado a movimientos sociales y feministas, a entidades sociales de referencia y a personas clave en la defensa de los Derechos Humanos.
El jueves 19 de marzo sufrimos un nuevo cierre a una de nuestras casas. Vinieron con una orden judicial pero sin aviso previo de precinto. Vinieron a tapiar la puerta de calle Robadors, 25.
La finca entera fue comprada recientemente y es propiedad del Ayuntamiento, junto con otras fincas de la calle. En este espacio era bien conocido que nos reuníamos las integrantes del colectivo de Putas Indignadas. Este es un golpe a los movimientos sociales de protesta, a la capacidad de organizarse de la ciudadanía. Es un golpe que pretende callar lo que todo el mundo sabe: que el Ayuntamiento de Barcelona especula con nuestros barrios y vende nuestra ciudad.
El Ayuntamiento combina sus políticas policiales represivas en el Raval con sus planes educativos de “reinserción” – que ofrecen precariedad y servicios sociales a cambio de la redención de multas- y además se ha dedicado a comprar fincas del barrio con el objetivo de desahuciar y “limpiar”. Estas políticas no están destinadas únicamente a las trabajadoras sexuales, pretenden preparar el centro de la ciudad para turistas, especuladores y “vecinos dignos”. Nosotras no somos las primeras desahuciadas, tampoco seremos las últimas.
La vulneración de nuestros derechos es constante pese a que hemos ofrecido nuestra ayuda como colectivo para encontrar mejoras reales de la convivencia en nuestros barrios, pese a que somos quienes conocemos mejor las realidades de exclusión y la trata.
Tanto el Alcalde, Xavier Trias, la Regidora de Dona i Drets Civils, Francina Vila y la Regidora de Ciutat Vella, Mercé Homs no buscan soluciones, buscan negocios. Buscan marear a la ciudadanía con actos y discursos que nunca mejoran nuestras vidas. La participación ciudadana de esta ciudad está muerta porque la han corrompido.
Se llenan de palabras sobre “convivencias”, “planes de atención” y “lucha contra la trata” cuando en realidad hablan desde los despachos. Mientras tanto, sigue habiendo violencia hacia nosotras – trabajadoras libres- y aún peor hacia las mujeres víctimas de trata que son multadas y coaccionadas, mientras no se les da la seguridad necesaria para ellas y sus familias, mientras se les niega asilo a aquellas que no tienen papeles, mientras a las palabras políticas se las lleva el viento.
Por eso pedimos un compromiso de los grupos municipales que se presentan a las próximas elecciones para defender nuestros derechos fundamentales:
Que se comprometan a cesar las políticas represivas hacia las personas que ejercen prostitución.
Que se comprometan a negociar con nosotras espacios de trabajo mejorando la convivencia y la vida vecinal en nuestros barrios.
Que se defiendan los derechos y la seguridad de las compañeras en trata.

Os pedimos apoyo porque no es posible continuar en silencio, siendo cómplice de los abusos.
Prostitutas Indignadas Marzo de 2015



miércoles, 1 de abril de 2015

NOS TOCAN A UNX, NOS TOCAN A TODXS. SORORIDAD.

El terrorismo machista se ha cobrado en un solo día la vida de tres mujeres y dos niños, a lo que hay que añadir dos intentos fallidos de asesinato por el mismo motivo,  por ser mujer o ser hijx de la mujer maltratada y dos investigaciones más por presunta violencia machista que ya sabemos cómo terminarán.

¿Qué más podemos hacer además de trabajar de base nuestra autoestima y aprender a detectar los pequeños comportamiento machistas indicadores de que tenemos que alejarnos de un hombre misógino?

En un estado que demuestra día tras día que es patriarcal y fascista, que tolera, admite y protege a estos hombres machistas perfectamente integrados en esta sociedad, nos queda protegernos unas a otras, acercarnos y hacernos fuertes. Dejar de ser la mujer víctima y pasiva en la que nos quiere convertir el patriarcado y ser la mujer viva, combativa, resistente, feliz y luchadora a la que el hombre machista no se atreva ni a mirar.

A pesar de llevar 15 asesinatos en lo que va de año, de ver mujeres que denuncian una y otra vez a sus parejas, ex parejas, acosadores… Que advierten de que esa persona que tanto dice quererlas las va a matar, aún tenemos que aguantar noticias falsas sobre los ataques a hombres por parte de sus parejas o justificaciones hacia la violencia como “tal y como iba vestida iba pidiendo guerra”, “qué esperabas si se está hablando un rato con él y luego resulta que no quiere nada” o “tendría que haber tenido más cuidado, una mujer no puede andar sola a esas horas de la noche”… Estas personas son el problema y contra los que se tendría que ir, y no todas las personas que sufren la violencia del heteropatriarcado.

Desde Feminismo Unizar os animamos a ir a cursos de autodefensa; a acercaros a grupos feministas (y si no los hay, a crearlos vosotrxs); a no tolerar ninguna agresión hacia otra persona por su orientación sexual, su color de piel, su sexo… No nos dejemos doblegar ni por el fascismo ni  por el patriarcado, hablad con vuestro entorno para que vean la sociedad en la que viven y para que conviertan su espacio en feminista, educad a vuestrxs hijxs, sobrinxs, hermanxs… En igualdad y lejos del amor romántico, que nos enseña a amar mal y sufriendo.

Aquí os dejamos dos noticias escalofriantes:

Esta primera en la que una mujer, ya hasta los ovarios de que el sistema ni la ayude ni la proteja, anuncia que ella será la siguiente asesinada a manos de su ex pareja.


Esta segunda de hace ya unas semanas en la que una transexual sufre un ataque por su condición sexual. Nos cansamos de decir que cada unx es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo y el resto del universo se tiene que callar.



Para terminar, recordaros que el próximo martes está convocada en Zaragoza una concentración contra la violencia machista.

NO ESTAMOS TODAS, FALTAN LAS MUERTAS.


lunes, 30 de marzo de 2015

Definición V: HEMBRISMO

¡Hola a todxs!
Hoy definimos un término que, desgraciadamente, tenemos que oír mucho últimamente... Hembrismo.

El hembrismo es una falacia.
Cuando se habla de hembrismo se suele interpretar como el concepto opuesto al machismo, y así se definiría como “un conjunto de actitudes y creencias destinadas a justificar y promover un orden social en el que los hombres son sometidos o discriminados”. Con un desarrollo teórico muy básico y una visión binarista del mundo, se ha pretendido construir el término hembrismo como el reflejo opuesto del machismo, del mismo modo en que se entiende que existe una naturaleza femenina que es el reflejo opuesto de la masculina.
Así, el hembrismo contribuiría a manifestar una serie de conductas propias de esa naturaleza femenina que situarían a los varones en una jerarquía inferior. Sin embargo, cuando se califica a una mujer de “hembrista”, sus conductas se asocian en realidad a lo propiamente masculino: violencia, agresividad, ansias de poder, competitividad, ambición, etcétera. Una contradicción tan evidente que revela el origen machista de la construcción del concepto.
El hembrismo surge como un invento patriarcal para que las mujeres rechacemos el empoderamiento de otras cuando éstas no le siguen el juego al patriarcado. Nos pretenden dividir en mujeres buenas –aquellas que sólo buscan cambios superficiales y no resultan una verdadera amenaza para sus privilegios– y malas –las tan temidas hembristas –, en función del grado de disidencia que mostremos respecto del sistema.
Dado que el concepto lo inventó el poder y la autoridad masculina, tachar a algunas mujeres de hembristas sería dejar al arbitrio de los propios opresores la potestad de delimitar qué camino es el correcto para la liberación del grupo oprimido y cuál no lo es. Nos encontraríamos por tanto ante una decisión a todas luces contraproducente y nociva para el propio movimiento feminista.
Así las cosas, sólo queda aclarar que de la propia definición de hembrismo se desprende que es absolutamente imposible que se dé en un sistema patriarcal. Afirmar que existe tal movimiento en estas condiciones materiales es aceptar que la estructura de dominación que otorga privilegios a los hombres y somete a las mujeres no sólo ha sido destruida, –que ojalá– sino que nos encontramos frente a una verdadera vuelta de la tortilla; donde ahora las mujeres ostentan el poder en todos los ámbitos, tanto económico como legislativo, social, privado y político; y lo utilizan para subyugar a los hombres tal y como han venido haciendo éstos con nosotras durante miles de años.


lunes, 16 de marzo de 2015

Definición IV: SORORIDAD

Volvemos a la carga con la definición de uno de nuestros conceptos favoritos: sororidad. Porque, recordad, SIEMPRE sororidad.


Marcela Lagarde define la sororidad como “una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo. Es una experiencia de las mujeres que conduce a la búsqueda de relaciones positivas y la alianza existencial y política, cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con otras mujeres, para contribuir con acciones específicas a la eliminación social de todas formas de opresión y a apoyo mutuo para lograr el poderío genérico de todas y el empoderamiento vital de cada mujer”.


La sororidad tiene un principio de reciprocidad que potencia la diversidad. Implica compartir recursos, tareas, acciones, éxitos y un largo etcétera. Reconocer la igual valía, está basado en reconocer la condición humana de todas. Otro aporte de la sororidad, es dar a conocer las aportaciones de las mujeres, para construir la valoración no sólo de la condición humana, sino de también de sus hechos. Debemos aprender a querernos entre nosotras, y también a respetarnos, ya que hemos sido educadas para lo contrario. La sororidad es una política que trata de desmontar la misoginia, acción básica para el empoderamiento de las mujeres y la construcción de la igualdad. Las mujeres debemos empoderarnos, no sólo individualmente, sino también colectivamente.


La palabra sororidad deriva de la hermandad entre mujeres, al percibirse como iguales que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar su realidad debido a que todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión. La francesa Gisele Halimi, llama a esta nueva relación entre las mujeres sororité, del latín sor, cuyo significado es hermana. Las italianas dicen sororitá, y las inglesas sisterhood.
La sororidad entiende que quienes han sido despojadas de su condición humana, son objetos del sistema patriarcal, y se ofrece apoyo para que cada cual pueda sobreponerse y optar por transformar su vida interior, su compresión con el mundo, y con ello el lugar que ocupara en el escenario de la sociedad. Debemos construir y unirnos a las redes de sororidad, analizando los problemas, la información, y dando apoyo emocional y psicológico desde la racionalidad empática, escapando así de los mecanismos aprendidos en el patriarcado, de chantaje emocional, manipulación y dogmatismo vital. Individualmente, comprender la sororidad es liberarse de la mezquindad, las envidias y luchas entre mujeres, comprender la amistad entre quienes han sido creadas en el mundo patriarcal como enemigas. En la sororidad se encuentra el camino hacia la eliminación de la enemistad histórica entre mujeres. Debemos convertirnos en hermanas, apoyarnos, empoderarnos y luchar juntas contra la sociedad patriarcal, siempre buscando la felicidad del grupo, a pesar de que la lucha es continua.


En palabras de Marcela Lagarde la sororidad acaba siendo “amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que en encuentran y se reconocen en el feminismo, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario”.


Resumiendo, podríamos decir que la sororidad se traduce en hermanandad, confianza, fidelidad, apoyo y reconocimiento entre mujeres, para construir un mundo diferente; teniendo siempre en cuenta que a lo largo de toda la historia, ha habido mujeres que trabajaban para lograr relaciones sociales favorables para ellas y nosotras, recordando siempre que somos diversas y diferentes. Sigamos el ejemplo de nuestras hermanas antepasadas.

lunes, 9 de marzo de 2015

Definición III: MACHISMO-SEXISMO

Volvemos a la carga con una nueva definición básica: la del machismo-sexismo.

¡Saludos feministas!


Para la escritora y psicóloga feminista Victoria Sau, el machismo lo constituyen “aquellos actos, físicos o verbales, por medio de los cuales se manifiesta de forma vulgar y poco apropiada el sexismo subyacente en la estructura social”, y a su vez define el sexismo como “el conjunto de todos y cada uno de los métodos empleados en el seno del patriarcado para poder mantener la situación de inferioridad, subordinación y explotación de la mujer”.
Así las cosas, se podría inferir que el machismo es la conducta, y está vinculado a las relaciones interpersonales; y el sexismo es el método o procedimiento, vinculado a lo institucional o estructural.
A pesar de ello, popularmente los conceptos de sexismo y machismo se utilizan indistintamente, entendiendo ambos como una ideología –fundada en prejuicios y estereotipos fuertemente influenciados por el entorno social– que discrimina y menosprecia a la mujer, considerándola inferior al hombre.
El machismo promueve la negación de la mujer como sujeto y la relega; o bien a objeto, invisibilizándola y deshumanizándola; o bien como mucho, si la considera sujeto, es únicamente entendible como  “el otro género” y como complementario al masculino. Esta invisibilización comienza, sin ir más lejos, en el lenguaje, donde el masculino se considera el género “neutro” que puede englobar al masculino y al femenino o únicamente al primero. También se concreta en el ámbito doméstico, donde la persona que realiza habitualmente tareas del hogar y del cuidado de les hijes y la casa es la mujer; tareas socialmente nada valoradas y consideradas inherentes a ella.
El machismo también promueve la ya mencionada cosificación de la mujer, la cual materializa a través de la publicidad sexista, donde se instrumentaliza el cuerpo de la mujer, utilizándolo como reclamo, despojándolo de su individualidad; y convirtiéndolo en algo desechable y para uso y disfrute exclusivamente masculino.
Esta deshumanización es precisamente lo que justifica el último escalafón del machismo, el más duro, la violencia física y psicológica contra la mujer. Al entender el hombre que ella es un objeto de su propiedad, se ve en posición de –y sabe que tiene poder para– acosar, despreciar, insultar, humillar, agredir o incluso asesinar a la mujer.
Esto, junto con la cultura de la violación –que normaliza agresiones y abusos sexuales contra las mujeres y encima las culpa a ellas de lo que hicieron sus agresores– y junto con la violencia contra los derechos sexuales y reproductivos de la mujer –que le impide decidir sobre su cuerpo y su embarazo– conforman la estructura de sometimiento y sumisión perfecta para subyugar a las mujeres durante miles de años.