jueves, 3 de noviembre de 2016

Guía para formar y mantener una asamblea feminista en tu centro

GUÍA PARA FORMAR Y MANTENER
UNA ASAMBLEA FEMINISTA EN TU CENTRO
Elaborada por Feminismo Unizar y Asamblea Feminista Miguel Catalán


1/ ENCONTRAR MÁS PERSONAS INTERESADAS
Con ser dos o tres personas puede bastar para empezar a hacer algo. Si estás tú sole no te desanimes, seguro que preguntando encuentras a alguien.

2/ BUSCAR APOYO si lo veis necesario
Si no tenéis  mucha experiencia en asambleas u os gustaría contar con algún apoyo a la hora de empezar, podéis contactar a una de las que ya existen (Miguel Catalán, Parque Goya, Félix de Azara, Feminismo Unizar) y pasaros por alguna de sus reuniones. Estaremos encantades de echaros una mano J

3/ CONVOCAR LA PRIMERA ASAMBLEA
Pensad un sitio y un día para hacer la primera asamblea y difundidlo con algún cartel, redes sociales, boca a boca… El recreo o la salida de clases pueden ser buenas opciones. Aunque no aparezca mucha gente, no os desaniméis, se crece poco a poco y con el tiempo salen feministas de debajo de las piedras.

4/ EMPEZAR A TRABAJAR 
Trabajo externo (actividades abiertas dirigidas a gente que no está en la asamblea)
Seguro que la gente trae ideas geniales a la primera asamblea, pero si no se os ocurre qué hacer, una idea fácil para ir empezando puede ser contactar a una persona o colectivo que pueda dar un taller o charla sobre un tema que os interese. Otras ideas pueden ser preparar una campaña con carteles por el  instituto, organizar algún concurso con temática feminista, participar como asamblea en manifestaciones o acciones que tengan lugar en Zaragoza, llevar a cabo talleres o charlas para el centro, realizar alguna acción visible contra la violencia machista…



Trabajo interno (actividades dirigidas a les participantes de la asamblea)
El trabajo interno suele consistir en formación o actividades de cuidados. Algunas asambleas priorizan esta parte sobre la externa y conciben ante todo la asamblea como un espacio de aprendizaje conjunto.
En este ámbito pueden realizarse talleres internos impartidos por personas de la asamblea, dinámicas para consolidar las relaciones interpersonales, espacios de puesta en común de experiencias, debates, visualización de documentales o películas, comentario de lecturas…

5/ OBTENER FINANCIACIÓN
Para mantener la autonomía de la asamblea es conveniente encontrar medios propios de financiación. Hay muchas formas de hacerlo: vender algo de comida o dulces en algún recreo, hacer chapas, pulseras, fotos, camisetas, pedir aportaciones voluntarias en los talleres…

6/ TEJER REDES DE APOYO
Colaborar con otras asambleas y compartir recursos y experiencias puede ser muy enriquecedor. Dejamos aquí el contacto de las asambleas de Zaragoza que trabajan el feminismo en el ámbito estudiantil por si queréis recurrir a ellas.


CONTACTOS
Asamblea Feminista
IES Parque Goya
Facebook: @goyafeminista
Asamblea Feminista
IES Miguel Catalán
feminismomc@gmail.com
Twitter: @feminismomc
Asamblea Feminista
IES Félix de Azara
feminismofda@gmail.com
Feminismo Unizar
Feminismounizar@gmail.com
Facebook y tt: @FeminismoUnizar



OTRAS CUESTIONES
-Puede pasar que os encontréis con un entorno hostil en la Dirección del Centro. Si la hostilidad llega al punto prohibir que os reunáis en el centro o llevéis a cabo cualquier tipo de actividad, podéis contactarnos (a las otras asambleas) para hacer algo al respecto y recordarles amablemente que tenemos todo el derecho a organizarnos.
-Si la asamblea es mixta, es importante tener presente el rol de aliados que corresponde a los chicos en la lucha, y tratar de evitar sean ellos los que tengan el protagonismo en la asamblea y acaparen el espacio, porque entendemos que aunque quieran colaborar en la lucha, ellos parten de una situación de privilegio y no son quienes deben liderarla.


DESARROLLO DE LA ASAMBLEA

ACTITUDES POSITIVAS
ACTITUDES NEGATIVAS
-Aceptar opiniones distintas
-Reflexionar antes de hablar y no hacerlo si no tienes nada nuevo que aportar
-Ser puntual
-Abordar los conflictos cuando es necesario hacerlo y ser capaz de hablar abiertamente de emociones
-Ofrecerse a hacer trabajo y cumplirlo.
-Hacer autocrítica individual de manera regular para analizar qué papel se tiene en la asamblea y si hay algo que se podría mejorar.
-Ser repetitive o reformular lo que otras personas ya han dicho claramente.
-Acaparar mucho espacio (intervenir todo el tiempo, enrollarse…)
-Decir siempre la última palabra e intentar imponer el propio punto de vista.
-Asumir siempre todo el trabajo sin esperar a que otras personas se ofrezcan.
-Criticar todo el tiempo sin razón.
-Hablar con aires de superioridad
-No escuchar.
-Interrumpir
- Ser inflexible a la hora de tomar decisiones.


CONSEJOS PARA EL FUNCIONAMIENTO INTERNO
1) Establecer un protocolo que especifique cómo funciona la asamblea.
2) Acordar un sitio y una hora estables para las reuniones y una periodicidad fija (hay asambleas que no funcionan así, pero suele ayudar).
3) Antes de que empiece la asamblea, elaborar un orden del día al cual todes les asistentes puedan contribuir, con los distintos puntos que se van a tratar en esa sesión. Es conveniente priorizar los puntos  más importantes para que no se queden al final.
4) Antes de comenzar, fijar una hora para finalizar la asamblea. Esto es muy útil para ser más efectives y no eternizarse en la reunión.
5) Asegurarse de que alguien toma acta registrando los acuerdos que se toman durante la asamblea y la envía después a todes les integrantes para poder mantenerse al día cuando no pueden asistir a las reuniones.
6) Si un tema es controvertido, conviene escoger a une moderadore que dinamice el debate y anote y distribuya los turnos de palabra que se piden.
7) Es importante que cada persona pueda implicarse en la asamblea solo en la medida que desee, pero que cumpla aquellas cosas que se compromete a hacer.
8) Para fomentar la participación de todo el mundo, pueden utilizarse métodos como la subdivisión en grupos pequeños y la puesta en común, la colecta de papeles anónimos con opiniones dentro de un bol central…
9) Es crucial tener un punto de emociones o de sororidad (que a menudo es no mixto) para hablar de cómo se ha sentido la gente durante la asamblea, si están pasando un mal momento, poner en común experiencias personales… En general, es vital fomentar los cuidados entre las personas de la asamblea tanto de manera informal como con actividades específicas para ello.
10) Cuando hay mucha gente, es útil repartir el trabajo formando comisiones que pueden ser fijas o temporales (redes sociales, diseño gráfico, materiales, relaciones, formación…)
11) No abusar de los grupos de Whatsapp, etc. a la hora de tomar decisiones; tratar de que en las asambleas se decidan cosas concretas.

jueves, 27 de octubre de 2016

I Jornadas Feministas Estudiantiles


Este sábado 29 de octubre se celebra la I Jornada Feminista Estudiantil en la Casa del Estudiante, organizada por la Asamblea Feminista IES Parque Goya, Asamblea Feminista IES Miguel Catalán, Asamblea Feminista Félix de Azara y Feminismo Unizar. 

Empezaremos a las 10:30 con las presentaciones y a las 12:45 tendremos el primero de los talleres que impartirán compas de las distintas asambleas.

También tendremos un amplio menú vegano y apto para personas celíacas desde las 14h. Ninguno de los platos costará más de 3€.

Volveremos con los talleres a partir de las 16h y ya no pararemos hasta la noche.

Además, durante la hora de la comida tendremos una maravillosa lista de reproducción con artistas feministas y LGBT cantando sobre esos mismos temas y un montón de merchandising para financiar estas magníficas Jornadas.

¡Os esperamos a todes este sábado!


domingo, 24 de enero de 2016

Cánones de belleza, TCAs y el Feminismo


Cuando comencé a leer sobre feminismo, yo estaba en un momento de fuerte inestabilidad emocional y psicológica debido a un trastorno de la conducta alimentaria.
Desde que entré en la adolescencia y hasta hoy, he llevado conmigo una carga más que pesada. Hoy en día cualquier neurodivergencia es una carga, y los trastornos alimenticios no son una excepción.  
Cuando comencé a ver la comida como una enemiga, yo ni siquiera había cumplido los 15 años y no era consciente de lo que ocurría realmente y cuando quise salir de ahí, ya era demasiado tarde, estaba hasta el cuello de mierda; me pasaba prácticamente el día pensado en lo que había comido o en lo que iba a comer, me pesaba constantemente y evitaba comer delante de otra gente. Utilizaba la comida cuando me encontraba mal emocionalmente y luego, debido a la gran culpabilidad que sentía por ello, me “purgaba”.   Al final llegue a un punto en que cualquier cosa que comía, incluso una ensalada, me hacía sentir culpable y me llevaba a “eliminarlo”.

Todo podría haber acabado mal para mí, me estaba consumiendo y yo no sabía muy bien qué hacer. ¿Y los médicos? Una mierda. Así de claro, no consiguieron hacer una mierda. Y no les culpo directamente a ellos, el sistema de salud mental es bastante pésimo actualmente.
Entonces empecé a leer sobre feminismo. Al principio cosas muy sencillas, que nada tenían que ver con mi enfermedad. Pero pronto comencé a darme cuenta de cosas como que, los cánones de belleza que se nos imponen a las mujeres son casi imposibles (por no decir imposibles) y altamente tóxicos. Y decidí que tenía que recuperarme. Empecé a leer también sobre TCA’s y tratamientos (que no tuvieran que ver con medicación o psiquiatras) y tras un esfuerzo casi sobrehumano comencé a recuperarme. Cada vez comía más, y me sentía menos culpable. Físicamente no se me notó demasiado (y aquí tengo que aclarar que soy una mujer que cumple los cánones de belleza, y que asumo que tengo una serie de privilegios frente a mis compañeras no normativas) pero psicológicamente ¡cada vez estaba mejor!
 Pero cuando de verdad comencé a estar bien, fue al pasar al activismo y conocer a otras mujeres que también habían pasado  por experiencias muy dolorosas. Escucharlas, así como aprender lo que es el feminismo más allá de los libros y artículos, me ayudó muchísimo. Contar mi experiencia y no ser juzgada también fue algo liberador.

Hace poco tiempo tuve de nuevo una crisis y en mi cabeza se mezcló la culpabilidad, fruto del trastorno alimenticio, con la culpabilidad que sentía por ser feminista y haber vuelto a “caer” en esta enfermedad. Y este punto es algo muy importante. Soy feminista y sé lo tóxicos que son los cánones de belleza, sé que las dietas están hechas, no para “mejorar la salud de las mujeres” sino para dominarnos y hacernos más dóciles,  pero también soy una mujer con un trastorno alimenticio que, aunque cada vez menos y con menos frecuencia, siente terror por la comida.
Y aquí también tengo que agradecer, no tanto al feminismo en general, sino a mis amigas y compañeras feministas en particular, lo muchísimo que me han ayudado a eliminar esa culpabilidad que me producía ser feminista y a la vez tener problemas con la comida.  Si algo he comprendido y asumido en este tiempo es que los trastornos alimenticios son una mochila que llevas siempre a tu espalda. A veces pesará mucho, pero otras será ligera y fácil de manejar.

Para finalizar debo decir que los trastornos alimenticios son enfermedades complicadas, en las que intervienen muchos factores y que se manifiestan de distinta forma en cada persona, aunque tengan un patrón común. Por eso sé que quizás el feminismo, que tanto me ha ayudado a mí, no pueda ayudar a otras personas que padecen esta enfermedad. Esto no quita para que desde el feminismo sea necesario trabajar estas enfermedades, así como otras neurodivergencias y que se incluyan en nuestros discursos a las enfermas mentales, tan olvidadas por el sistema y tan infantilizadas por el patriarcado.  


lunes, 30 de noviembre de 2015

No soy tu bicho raro, soy una persona

A menudo me despierto con la sensación de ser la persona más falsa que ha pisado esta tierra.

Miro mi cuerpo y veo mis tetas, mi coño, mis piernas peludas y ese horrible bigote. Y pienso: “esto no me representa, esto no me hace feliz, esto no soy yo”.

Nunca se me ha pasado por la cabeza querer transicionar. Los penes me aterran, aún no sé por qué, y tener uno sería mi peor pesadilla hecha realidad. Además, mis tetas me gustan. Son un par de bolitas antiestrés preciosas, con esas aureolas tan rositas y esos pezones tan en punta.  Pero ver mis piernas peludas, por mucho que exista la posibilidad de depilarlas y me guste la sensación de acariciarlas y notarlas tan suaves… es horrible. No me gusta tener anclado en la cabeza ese pensamiento de que una mujer no puede ser peluda, porque yo no soy una mujer. Tampoco soy un hombre. Pero no me gusta ningún género y ninguna etiqueta me llama realmente la atención. He pensado muchas veces pasar de etiquetarme, hacer caso a todes mis amigues que me dicen que no las necesito, ser un alma libre… pero la verdad es que necesito esa etiqueta. Necesito sentirme válide, saber que no soy la única persona que se siente así. Y lo sé, sé que hay más como yo, no estando a gusto con su cuerpo ni con su género. Pero necesito esa palabra que me defina, aunque luego no vaya a utilizarla y aunque nunca vaya a salir del armario del género.

Sé que es probable que sean imaginaciones mías, que yo le dé muchas vueltas… pero cuando digo que no me traten de ‘ella’, la gente parece evitar cualquier palabra que tenga género, como si estuviese inventándome cosas. ¿Pero no se basa en eso el mundo? ¿En inventar cosas nuevas? ¿En adaptarse a los tiempos? ¿Por qué cuesta tantísimo añadir un nuevo pronombre para que unas pocas personas nos podamos sentir válides? ¿Tan poco respeto hay por los sentimientos de los demás? ¿Tan poco valgo yo para mis amigues, que en ocasiones me han llegado a decir que soy “antinatural”, “un error de la naturaleza si hablamos desde el punto de vista científico”? ¿Desde cuándo me he convertido en un experimento?

No obstante, aunque hay más días malos que buenos, siempre hay algo que me agarra, aunque sea muy ligeramente, a este mundo. Siempre consigo leer algo que me hace sentir que, aunque es un día de mierda, tal vez mañana no lo sea y el mundo haya aprendido. Muchas veces eso no ocurre y me encuentro peor. A veces esto dura semanas y mi sonrisa es tan falsa que duele. Pero hay gente como yo, hay gente que sabe lo que es y hay gente que me apoya. Que nos apoya. Hay razones para creer en un mañana mejor que espero que llegue pronto. Hay razones para sentirte válide. Así que, quédate conmigo y cree en ese mañana, porque de verdad, va a llegar. Está llegando.

martes, 17 de noviembre de 2015

El monstruo puede despertar en el momento menos pensado


El monstruo puede despertar en el momento menos pensado. Ya te avisan cuando terminas la terapia, que nunca bajes la guardia, que esto no se cura, sino que simplemente se convive con ello aletargado en algún punto indeterminado entre las neuronas y las costillas y el estómago. Bueno, esto último no te lo dicen así, tal cual, pero es como yo me lo imagino y lo siento. Así son los trastornos alimentarios. Como decía, el monstruo puede despertar en el momento menos pensado. El mío lo hizo hace dos o tres semanas, en una visita al médico para algo que no tiene nada que ver con mi trastorno adolescente. De hecho, mis médicos actuales ni siquiera saben que fui anoréxica. En fin. El médico me pesó, y pesarse es algo tabú para mí desde hace muchos, muchos años. No importa que saliera de terapia, no importa que ya estuviera bien. Yo no me peso, o al menos no a mitad del día, vestida y delante de otra persona que pueda juzgar ese peso. Yo me peso muy raramente, y cuando lo hago es siempre recién levantada, desnuda, y cuando pienso que mi peso no va a superar el número que me hará sentir mal. Podría haberle dicho al médico que no quería pesarme, o que me pesara pero no me dijera cuánto peso. Pero eh, yo ya estoy recuperada desde hace años, quiero sentirme funcional y no quiero que este hombre piense que hay algo jodido en mi cabeza.

Pues sucedió que el médico me pesó, después de comer y con ropa (sin zapatos, eso sí), y el número que salió era un kilo más alto de lo que yo pudiera estar dispuesta a permitirme. UN KILO. UN PUÑETERO KILO. Que podría ser por la ropa, porque era después de comer, o simplemente porque sí. UN KILO. Sí, sé racionalizar y sé que no es para tanto. Pero en fin. Salí de la consulta pensando y sintiendo ese puñetero kilo. Lo comenté con mis amigos y mi familia, como para quitarle importancia, “¿Pues sabes que me han pesado hoy y resulta que estoy lo más gordita que he estado nunca? Jeje”. Pero aunque intentara racionalizarlo y silenciarlo, el monstruo había despertado.
Hace varias semanas de eso, tal vez ya un mes. Desde entonces me he encontrado evitando los carbohidratos para merendar y culpándome por no comer toda la fruta que según mis estándares debería estar comiendo. Me he sentido culpable al comer patatas con la cena. He tomado té sin azúcar y sin leche a pesar de querer un café con leche y azúcar, convenciéndome de que realmente era lo que me apetecía. Pero no nos engañemos, un té sin leche y sin azúcar tiene cero calorías. Cero culpabilidad. Y eh, soy feminista. Estoy súper concienciada de que mi cuerpo es un campo de batalla, de que el patriarcado me está bombardeando para hacerme desaparecer. Pero eso no ayuda. Eso te hace sentir aún más culpable. Culpable por estar comiendo cuando tu cabeza te dice que no lo hagas; culpable por sentirte culpable por comer cuando sabes que es el monstruo quien habla; culpable por escuchar la voz del monstruo a pesar de tus convicciones feministas. Una espiral sin fin de culpa y malestar.

Anoche me metí en la cama y lloré. Lloré porque me sentía horrible, lloré porque durante semanas he estado pensando que tenía que hacer algo con mi pelo y con mis uñas y con mi piel y con mi ropa y anoche me di cuenta de que ese no era el problema. Es curioso cómo mi mente ha sido capaz de codificar ese kilo de más para engañarme: en vez de hacerme sentir GORDA, sin más, lo cual podría detectar rápidamente como un síntoma de recaída en la anorexia, me hacía sentir incómoda con mi cuerpo, pero de otras maneras supuestamente no relacionadas con mi peso. Me estoy dejando crecer el pelo, así que me miro en el espejo y siento lo inadecuado de la fregona que me cuelga de la cabeza ahora mismo, que todos por supuesto están juzgando. Me miro las uñas, vírgenes, y siento la necesidad extrema de irme a un centro de manicura para que hagan algo con ellas, tan feas, tan vulgares, tan poco cuidadas. Mi ropa me parece desfasada, atascada indefinidamente en una adolescencia demasiado larga que ya hace años que pasó, pero que mi situación vital/laboral/social no me permite ni me invita a abandonar del todo. Tengo un par de granos en la cara, así que en vez de pensar que es porque he estado con la regla mejor pensar que es por tomar demasiado azúcar, y lamentarme por no tener el dinero para ir a hacerme una limpieza de cutis que me deje una piel impoluta. Pero anoche, llorando en mi cama, me di cuenta de que todo venía de UN PUTO KILO DE MÁS. El monstruo ha despertado, y es tan inteligente que sabe disfrazarse de pelo apagado, de uñas vulgares, de ropa inadecuada.

Me gustaría decir que ahora que lo he identificado se ha acabado el problema. Pero ya me lo dijeron muchas veces en terapia hace ya muchos años: los trastornos alimentarios no tienen que ver con tu cuerpo, sino con tu cabeza; nunca se curan, siempre están ahí, latentes; no bajes nunca la guardia, no te confíes. Mi cuerpo es un campo de batalla, y la guerra que me toca luchar es contra mí misma.

Caen bombas sobre Siria. Caen bombas sobre Palestina. Bombardean Ucrania. Bombardean Nigeria. Bombardean Iraq. Disparan bombas mediáticas en la dirección opuesta para que no veamos a los muertos; sólo importa Occidente. Nos inoculan el miedo a bombas calóricas con temporizador en nuestros ombligos esqueléticos para que no levantemos la cabeza y así no podamos ver a los cadáveres que nos rodean; sólo importas tú. Conviértete en esqueleto andante, debilítate hasta poder ignorar todos esos cuerpos mutilados, todos esos cadáveres sin tumbas y todos esos muertos en vida que no tuvieron el privilegio de poder elegir querer matarse.

Las opiniones que se publican no tienen por qué corresponderse con la de nuestra asamblea, pero vemos fundamental que podamos tener un espacio en el que expresarnos. Gracias por querer compartir con nosotras vuestras inquietudes y dar vida con ello a este blog, que tan sólo pretende acercar el feminismo y luchar contra el patriarcado.